Zonas Erogenas

ZONAS ERÓGENAS POCO CONOCIDAS.

"Si usted no tiene respecto de  cuáles son sus zonas erógenas y vacila sobre dónde se hallan y sobre lo que hay que hacer ahí una vez encontradas, no es usted la excepción. La mayoría de las personas únicamente poseen una vaga idea."

¿Es usted una de las numerosas personas que subestiman la sensualidad de sus propios cuerpos? El hecho de que no aspire a destacar en el terreno de las proezas amatorias dificilmente le inducirá a considerarse como una bomba sexual. lista para estallar cuando se opriman los botones adecuados. ¡Pero es que usted sí es una bomba sexual!
Entienda el potencial de su cuerpo. desnudándose completamente y colocándose frente a un espejo de cuerpo entero; lo que verá es una superficie de curvas y rectas en donde abundan las zonas que pueden ser excitadas por el tacto. Estas áreas del cuerpo son las llamadas zonas erógenas.

Todo está en el tacto

La reacción depende no sólo de aquello con lo que instintivamente disfrutemos sino de quien sea la persona que nos toque y de cómo lo haga.
El tacto es nuestra voz sexual. Es la forma en que dos cuerpos se comunican entre sí. En cualquier relación amorosa la expresión corporal es tan importante como la variedad verbal; una sin otra pueden determinar que la relación sea incompleta y frustrante. Cada toque expresa una gama de sentimientos que a menudo sería imposible traducir en palabras.
¿No es lógico que investiguemos tanto como nos sea posible las zonas más sensibles de nuestra pareja. no sólo para que nuestras relaciones sexuales sean más excitantes sino también para que puedan comunicarse más plenamente nuestros cuerpos?


Excitación mutua

Las zonas erógenas obvias y las que saltan a la mente inmediatamente son los genitales y los senos. pero no son en manera alguna las únicas.
Los hombres y las mujeres difieren en sus necesidades y gustos sexuales y las mujeres. en general. responden más lentamente al estímulo y tardan más tiempo en excitarse. Un hombre puede llegar al orgasmo más rápidamente que una mujer, sin precisar un estímulo adicional. Por eso las zonas erógenas desempeñan un papel esencial. ayudando a ambos miembros de una pareja a lograr una satisfacción sexual.
El tocarse y excitarse manual y oralmente uno a otro durante el período previo al coito torna al sexo más significativo y memorable. Ayuda a elevar a la mujer al nivel de excitación de su compañero de forma tal que sea mayor la probabilidad de que ambos lleguen al orgasmo al unísono. Intensifica los placeres de la relación sexual. prolongando la excitación y ofreciendo a la pareja una más amplia gama de experiencias sexuales.



Cuando una pareja se conoce desde hace tiempo la continua exploración de ambos cuerpos mantiene el interés y la comunicación física, cuya ausencia provocan aburrimiento y pueden conducir incluso a la ruptura de la relación.

Descubra sus zonas de placer

Deje rienda suelta a su imaginación y vea cuan diferente puede tornar su relación esta nueva sensualidad. Descubra nuevas maneras de elevar la excitación de cada uno. Cada centímetro cuadrado de piel es sensible al tacto y responderá si es estimulado sensualmente.

En sí misma la piel constituye una zona erógena subestimada. La mayoría de las personas no son conscientes de la importancia de palpada, de su frialdad, su suavidad. su color y su olor. Hombres y mujeres pueden experimentar una sensación de completo rechazo ante un cuerpo no lavado cuya piel huela de manera desagradable. Algunas personas sostienen que los olores naturales del cuerpo son un gran estimulante sexual. pero para otras pueden resultar completamente repelentes. Proceda, pues. con cuidado y hable primero con su pareja para averiguar lo que le gusta y lo que le desagrada. Sería una lástima que perdiera el tiempo perfumándose o dándose una loción cuando lo que de verdad le excita a su pareja son los olores tenues y naturales del cuerpo, obtenidos simplemente con un lavado.

Las manos son un buen punto de comienzo para hacer el amor: resultan accesibles, sensuales y sensibles. Extienda una mano por delante y haga correr las puntas de los dedos de la otra por la palma, suavemente, de arriba a abajo una y otra vez. Pruebe con su pareja en cualquier momento, en cualquier lugar y observe la respuesta; es una forma muy sencilla de excitar las sensaciones sexuales.
Una manera casi garantizada de que se excite una mujer consiste en que su compañero presione fIrmemente con sus nudillos en las plantas de los pies de ella, bajo el empeine. El suave roce de las puntas de los dedos en las plantas de los pies puede excitar considerablemente a unas personas mientras que a otras estos movimientos sólo les provocarán cosquillas. Los dedos de los pies constituyen una zona de exploración para la lengua. Pase la suya entre cada uno, chupando el dedo gordo y mordisqueando suavemente los otros. El empleo de los pies para acariciar los de su pareja al igual que los tobillos puede resultar sorprendentemente erótico en un restaurante o en un acto social donde constituya el único medio de tocarse sin llamar la atención.


Haga pasar las puntas de los dedos hacia arriba y por la parte interior a partir de los tobillos. Al principio, lenta y suavemente, después aumentará la presión a medida que se aproxima a los genitales. La parte interior de los muslos resulta increíblemente sensible y puede conducir a una rápida excitación si se la frota con suavidad o se mordisquea levemente con los dientes. Pruebe a besar o a morder con fingida ferocidad la parte posterior de las rodillas; es posible lograr una auténtica excitación.
Las nalgas son menos sensibles que la mayoría de las áreas hasta ahora mencionadas y responden a estimulaciones más fuertes. Sostenga con fIrmeza las nalgas de su pareja durante el coito. Sobe, frote o dé suaves cachetes en las nalgas de su pareja para acelerar la llegada del orgasmo.

Creciente intimidad

El ano es una zona erógena muy sensible que resulta singular en cuanto une a la pareja de una forma increíblemente íntima. Excitado durante el coito puede estimular un magnífIco orgasmo r proporcionar a . ambos un nuevo tipo de acercamiento.
Entre el ano del hombre y su escroto existe una pequeña superfIcie de piel que provoca un éxtasis en el hombre si es sufIcientemente frotada durante el coito; estas caricias proporcionan, además, a la mujer un intenso placer, porque signifIcan tocar el cuerpo del hombre muy cerca del pene. La estimulación de esta zona contribuirá frecuentemente a ayudar a los hombres que experimentan alguna difIcultad en el logro de la erección o en excitarse de nuevo poco después de un coito.
La parte posterior del cuelllo y los hombros son zonas en donde se advierten más especialmente las tensiones y desgastes de la vida cotidiana. Cuando usted sienta tensión los músculos de estas zonas se contraen. Relaje los hombros y el cuello de su pareja con un masaje suave mientras él o ella permanece sentado y después frote el cuello con las puntas de los dedos y haga correr la lengua desde la parte superior de la espina dorsal hasta la base de cada oído. Tanto a hombres como a mujeres les produce placer el mordisqueo en los lóbulos de las orejas.
No hay dos personas con las mismas zonas erógenas. No existe una fórmula rígida garantizada para sumir en el éxtasis a su pareja. Si usted se preocupa de su pareja encontrará qué es lo que le da placer.
Pero la mejor política estriba en avanzar con cuidado cuando se prueba algo nuevo. No fuerce a su amante a hacer algo que a él o a ella no le agrada, pero no tema preguntarle qué es lo que le estimula, ni decide qué es lo que le excita a usted; tales preguntas son el mejor camino para una excelente relación sexual entre ambos.

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