El Preludio Amoroso
EL PRELUDIO AMOROSO:
Un hábil juego inicial da a la mujer una satisfacción mucho mayor al hacer el amor. Un amante considerado sabe lo importante que es estimular a su compañera con besos y caricias sensuales durante un período previo.
No existen reglas fijas ,en lo concerniente al sexo.
ni siquiera en algo tan básico como el preludio amoroso. Hay ocasiones en que ambos miembros de la pareja están tan excitados cuando comienzan a hacer el amor que la mujer quiere que su compañero la penetre inmediatamente (a veces no hay nada más excitante que un «no puedo esperar»). Más a menudo. sin embargo. la excitación es un proceso mucho más lento. especialmente para la mujer. y la pareja necesitará disfrutar de un período más prolongado de contactos sensuales. besos y caricias. Este juego preliminar a las relaciones sexuales es lo que se conoce como «preludio amoroso».
Este primer artículo se centra en los modos en que el hombre puede aproximarse a la mujer y estimularla. pero no hay que olvidar que. para que el preludio amoroso tenga éxito. es necesario que se le considere como un período de gran placer mutuo y que el hombre no lo vea como una rutina imprescindible para poder «ponerse a ello». Los amantes expertos disfrutan de la sensación que produce el controlar con suavidad el goce de su compañera. y para ellos el preludio amoroso tiene la virtud de hacer más duradero e intenso su propio placer.
Las zonas erógenas
Así, pues. ¿por dónde comenzar? Lo mejor es empezar con besos suaves y caricias con las puntas de los dedos en las áreas delicadas de la piel. evitando los órganos genitales en 'esta fase primera. Aparte de ellos hay otras áreas del cuerpo femenino sensibles al contacto que son fuente de excitación, se las conoce frecuentemente como zonas erógenas. En términos generales son: la boca, los pechos, la parte posterior del cuello. la parte inferior de la espina dorsal. la cara interna de los muslos. las nalgas, la zona posterior de las rodillas y las palmas de las manos. La delicadeza será el único modo en que usted pueda descubrir qué es lo que más le agrada. Debe usted comenzar dando por sentado que ningún área es territorio prohibido y esté atento para captar la menor insinuación de que determinada caricia produce desagrado o simplemente cosquillas. No sea nunca impaciente. Todo el tiempo que emplee en tales atenciones le será recompensado con una respuesta ardorosa por parte de ella.
Recuerde que, en el preludio amoroso, las palabras pueden ser tan eficaces como los hechos: excitar la imaginación es un factor muy importante para estimular sexualmente el cuerpo. Las palabras suaves y los susurros cariñosos contribuyen poderosamente a crear un clima apropiado para que la mujer se sienta deseada y amada. Las palabras «prohibidas» pueden tener lugar en el preludio amoroso. Muchas parejas gustan de utilizar un lenguaje directo en la cama, algo que, junto a una exploración más profunda del cuerpo de su compañero. puede resultar para muchas mujeres excitante y sugestivo.
La boca juega un papel muy importante en el preludio amoroso. Use la lengua y los labios para acariciar las zonas sensibles de ella y entréguese a la pura sensualidad de los besos largos y profundos. Es extraño, pero cierto, que muchos hombres. llevados por la excitación del momento. olvidan besar a sus mujeres. Sin embargo, pocas caricias o ternuras producen un mayor efecto amoroso o erótico que un beso. Este puede ser simplemente un contacto con los labios secos o la experiencia profundamente sensual de usar la lengua y la cara interna de los labios al modo del pene explorando la vagina.
A esta última forma de beso a veces se la llama «beso a tornillo» y los adolescentes la consideran. con razón, como un paso más en la intimidad del juego amoroso que el simple beso «en los labios». Tradicionalmente es el hombre el que introduce su lengua entre los labios de su compañera. Sin embargo, la mujer no debe sentir timidez de ser ella la que lleve la parte activa en el beso profundo (el hombre probablemente lo encontrará muy halagador). Tenga cuidado en no introducir la lengua demasiado profundamente en la boca de su compañera, porque fácilmente le producirá una sensación de ahogo que destruiría el efecto erótico.
Así, pues. tantee con la punta de la lengua el interior de la boca de su amada, explorando la delicada superficie del interior de los labios y la parte húmeda de! interior de las mejillas. deslizando su lengua alrededor de la de ella.
Recuerde. de todos modos. que para los amantes sin experiencia o inhibidos el beso «a tornillo» puede resultar desagradable; quizá tengan una incómoda sensación de ahogo o repugnancia por e! contacto con la saliva del otro. Comience siempre con e! beso sencillo en los labios e introduzca la lengua poco a poco. Frases amorosas intercaladas con los besos producirán un efecto erótico. Dos palabras (<<te quiero») pueden ser el mayor afrodisíaco si son sinceras.
Los «mordiscos de amor» son buenos si a ambos les complacen. pero procure evitar el deseo de usarlos como «símbolo de dominio». especialmente en zonas visibles de! cuello de su pareja. Sin duda. un mordisquito o un ligero pellizco ocasional puede añadir un elemento de primitivismo que a la mayoría de las mujeres les gusta. pues. por regla general. los hombres tienen tendencia a ser demasiado rudos durante e! preludio amoroso. Es muy importante distinguir entre aquellas zonas en las que las caricias firmes pueden ser excitantes y aquellas en las que e! efecto puede ser el contrario. La mayor parte de las zonas sensibles de la pie! reaccionan mucho más a los estímulos de las suaves caricias con las puntas de los dedos o la lengua (que producen «estremecimientos» a lo largo de la espina dorsal). aunque hay otras zonas. como las nalgas. en las que a muchas mujeres les gusta que les aprieten o les den azotes en plan de juego.
Los pechos son una de las zonas erógenas que la mayoría de los hombres trata equivocadamente. En el preludio amoroso. acariciar los pechos es algo instintivo en todos los hombres; es muy estimulante tomarlos con las manos como si fueran una copa y frotarlos. pero no se debe estrujarlos o tirar de ellos como si fueran juguetes de goma. Una manipulación ruda en esta zona de la mujer puede ser algo muy traumático para ella y nada como esto para que se sienta inmediatamente convertida en un objeto sexual.
El pezón es una de las zonas de mayor sensibilidad.
Al tocarlo. la excitación hace que se ponga erecto y el acariciar con la lengua su punta es algo que para muchas mujeres resulta altamente erótico.
Recuerde. de todos modos. que para los amantes sin experiencia o inhibidos el beso «a tornillo» puede resultar desagradable; quizá tengan una incómoda sensación de ahogo o repugnancia por e! contacto con la saliva del otro. Comience siempre con e! beso sencillo en los labios e introduzca la lengua poco a poco. Frases amorosas intercaladas con los besos producirán un efecto erótico. Dos palabras (<<te quiero») pueden ser el mayor afrodisíaco si son sinceras.
Los «mordiscos de amor» son buenos si a ambos les complacen. pero procure evitar el deseo de usarlos como «símbolo de dominio». especialmente en zonas visibles de! cuello de su pareja. Sin duda. un mordisquito o un ligero pellizco ocasional puede añadir un elemento de primitivismo que a la mayoría de las mujeres les gusta. pues. por regla general. los hombres tienen tendencia a ser demasiado rudos durante e! preludio amoroso. Es muy importante distinguir entre aquellas zonas en las que las caricias firmes pueden ser excitantes y aquellas en las que e! efecto puede ser el contrario. La mayor parte de las zonas sensibles de la pie! reaccionan mucho más a los estímulos de las suaves caricias con las puntas de los dedos o la lengua (que producen «estremecimientos» a lo largo de la espina dorsal). aunque hay otras zonas. como las nalgas. en las que a muchas mujeres les gusta que les aprieten o les den azotes en plan de juego.
Los pechos son una de las zonas erógenas que la mayoría de los hombres trata equivocadamente. En el preludio amoroso. acariciar los pechos es algo instintivo en todos los hombres; es muy estimulante tomarlos con las manos como si fueran una copa y frotarlos. pero no se debe estrujarlos o tirar de ellos como si fueran juguetes de goma. Una manipulación ruda en esta zona de la mujer puede ser algo muy traumático para ella y nada como esto para que se sienta inmediatamente convertida en un objeto sexual.
El pezón es una de las zonas de mayor sensibilidad.
Al tocarlo. la excitación hace que se ponga erecto y el acariciar con la lengua su punta es algo que para muchas mujeres resulta altamente erótico.
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